La vida es una carrera que exige resistencia


Pues aunque el ejercicio físico trae algún provecho, la piedad es útil para todo, ya que incluye una promesa no sólo para la vida presente sino también para la venidera. 1 Timoteo 4:8

He notado que últimamente en la tv, han estado apareciendo muchos anuncios o publicidades de máquinas y aparatos para mejorar el físico, para “estar en forma”. Ciertamente, hay gente que le da mucha importancia a su apariencia estética, he visto cómo pasan sus horas en gimnasios o con entrenadores. ¿Pero qué hay del ejercicio del Espíritu?

El único <aparato> para mantenerte en forma espiritualmente es la Palabra de Dios. Podemos cuidar nuestro cuerpo, pero aún más debemos cuidar nuestro espíritu, nuestro testimonio, nuestro corazón. En 1 Timoteo 4:8 nos dice <<ya que incluye una promesa no sólo para la vida presente sino también para la venidera>> ¿Qué quiere decir? Que si tú estás en forma espiritualmente, estás en el camino correcto, el camino que te llevará a la Vida Eterna.

Este camino, esta carrera no es fácil. Jesús cuando estuvo en la tierra ha sufrido cosas que nosotros no podemos entender ni explicar. <<Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo.>> Hebreos 12:3. ¡Ten ánimos!. Si Él ha pasado por cosas peores, ¿No crees tú que te quitará la angustia que hoy cargas? ¿No crees que te tiene semejante amor para correr todo el dolor que está obstaculizando tu carrera? ¡Ten ánimos!

En ésta carrera sólo necesitas algo para salir victorioso: Confianza en Dios.<< Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada.>> Hebreos 10:35. <<Así que podemos decir con toda confianza: El Señor es quien me ayuda; no temeré. ¿Qué me puede hacer un simple mortal?>>. Hebreos 13:6.

Dios nunca te dejará solo, nunca te dejará caer. Cuando estés cansado, cuando te sientas abatido, acude a Él. ¿Hay alguien más que pueda darte las fuerzas que necesitas para seguir adelante? Sólo Dios. ¡Ánimos! Levántate, sigue con tu mirada en Él y toma ventaja en esta carrera. <<Por tanto, renueven las fuerzas de sus manos cansadas y de sus rodillas debilitadas. Hagan sendas derechas para sus pies, para que la pierna coja no se disloque sino que se sane.>> Hebreos 12:12-13.

Dios nos ha dejado su Palabra, la biblia, para que nos sirva de enseñanza, para que nos sirva de guía en ésta carrera. Procura leerla, ¡Sólo así te mantendrás en forma!. Resiste, Dios estará contigo siempre. <<Que su belleza sea más bien la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible. Ésta sí que tiene mucho valor delante de Dios.>> 1 Pedro 3:4

¡Cristo VIVE!


Y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?. Lucas 24:5

Angustiados, abatidos, tristes y solos se sentían los discípulos luego de haber visto a su Maestro ser sepultado. Perdieron la fe, parecía como si las palabras que Jesús les había dicho hubieran sido olvidadas, como si se las hubiera llevado el viento.

A primera hora de la mañana del primer día de la semana, María y otras mujeres fueron hacia el sepulcro para llevar unas especias que habían preparado. Fueron con su ánimo caído, imaginaban ver a un sepulcro gris, cerrado por una gran roca y sin esperanzas.

¡Qué sorpresa fue la que se llevaron al ver que la roca estaba movida! María no se lo explicaba, su tristeza le había impedido recordar lo que Jesús había dicho sobre su resurrección. Entonces, fue allí que dos ángeles se aparecieron y le preguntaron “¿Por qué lloras?”. Creo que lo que los ángeles querían preguntarle era “¿Por qué has desconfiado de las Escrituras?¿Por qué has desconfiado de Dios?”.

<<¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?>> Lucas 24:5. ¿Por qué buscamos entre los caídos al Más Poderoso? ¿Por qué muchas veces necesitamos ver para creer y no creer para ver?.  <<Porque aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos.>> Juan 20:9. Era NECESARIO que Cristo resucitase. Él tenía que morir para luego vivir. ¡Tenía que vencer a la muerte!

<<Sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él.>> Romanos 6:9. La muerte no tiene ningún poder sobre nuestro Señor Jesucristo hermanos. Él quitó la muerte, y allí puso VIDA. (2 Timoteo 1:10).

Muchas veces como cristianos, frente a los problemas o situaciones difíciles de nuestras vidas, nos vemos abatidos como los discípulos. Muchas veces desconfiamos en que Dios nos quitará esa tristeza, pensamos que Dios nos ha abandonado. Y allí los ángeles nos preguntan nuevamente: ¿Por qué lloras?. Sabes que tienes un Dios para el que nada es imposible, ¡Confía ciegamente en Él!.

Jesús dio su vida por nosotros, nos amó aún antes de que nosotros existiéramos, y aún siendo pecadores, Él nos amó hasta el fin. ¡No hay muestra de amor más grande que aquella! Recordemos en este domingo, no sólo el sacrificio de amor más grande en toda la historia, sino que sólo en Él tuvimos, tenemos y tendremos VIDA; porque Cristo NO es un Cristo vencido, es un Cristo VENCEDOR. 

<<Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.>> Juan 20:19


Me voy, pero volveré


No voy a dejarlos solos; volveré a estar con ustedes. Juan 12:18

El Jueves Santo es una de las fechas más especiales de la Semana Santa. Aquel día Jesús anunció su muerte y compartió su última cena con sus discípulos. En éste devocional lo que intentaré describir, son las últimas lecciones y enseñanzas que Jesús nos deja. No sólo eso, sino que nos dejó un mensaje claro: Me voy, pero volveré.

<<Antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.>> Juan 13:1. Jesús ya sabía que estaba por morir, sabía que llegaba la hora en la que iba a ser entregado, humillado y burlado; pero también sabía que volvería con su Padre.

Sentado en la mesa con sus discípulos, Jesús se levantó, se ató una toalla en su cintura y comenzó a lavarles los pies. Sus discípulos no entendían cómo el Señor, el Maestro, en vez de hacer milagros y mostrar su grandeza, decidió hacer un gesto de <servicio>. Jesús aún sabiendo que eran sus últimos días, les estaba enseñando una lección: si Él siendo Superior lo hizo con nosotros, aún con más razón nosotros debemos hacerlo, debemos servir a nuestros hermanos. <<Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.>>Juan 13:14-15.

En la última cena, Jesús también anuncia la traición de Judas. Su propio discípulo y amigo iba a traicionarlo, ¿Te imaginas cómo se sentía Jesús?. Aunque Él desde un principio sabía lo que sucedería, estaba triste. No sólo sabía que Judas iba a traicionarlo, sino también que Pedro iba a negarlo. Jesús se sentía triste, decepcionado.

Llegada la hora de anunciar su muerte, Jesús nos dice <<Jesús les dijo: He deseado muchísimo comer con ustedes en esta pascua, antes de que yo sufra y muera. Porque les aseguro que ya no celebraré más esta cena, hasta el día en que comamos todos juntos en el gran banquete del Reino de Dios>> Lucas 22:15-16. ¿No es hermoso el mensaje que nuestro Salvador quiere transmitirnos con estas palabras? Jesús nos está dando la esperanza de saber que estaremos pronto en el Reino de Dios cenando junto a Él. Aquí es la segunda lección: Estaremos con Él y nuestro Padre.

Luego de bendecir el pan y el vino, los llamó Su propio <Cuerpo> y <Sangre>. Jesús quería que simbólicamente cada vez que recordemos aquel vino derramado por nosotros, y aquel pan compartido, nos acordemos de su ENTREGA, de su SACRIFICIO, de su AMOR. Jesús al derramar su sangre por nosotros, nos habla de un nuevo <PACTO> (Lucas 22:20), un pacto de amor, un pacto en el cual Su vida fue dada por la de todos nosotros. Eso es amor verdadero.

La tercer lección la podemos ver ya casi cuando la cena terminaba. <<Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.>> Juan 13:34. Esta lección no es necesario explicarla, Jesús nos pide AMOR, nos pide AMOR VERDADERO, aquel que Él sentía por nosotros.

Jesús les dice a sus discípulos <<No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.>>Juan 14:1-3. ¡Qué hermoso el mensaje del Señor!. Nos está pidiendo confianza, confiar en que Él volverá para llevarnos junto a Su Padre. Día a día debes de guardar este mensaje en tu corazón: Cristo está preparando una morada para ti en la casa de su Padre, sólo tienes que confiar en Él.

Por último, antes de ir a orar a Dios al monte de los olivos, Jesús les dejó un último mensaje <<La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.>> Juan 14:27. No tengamos miedo, no nos conformemos con la paz de este mundo, ¡Busquemos la Paz que Dios da!. Cristo nos dice que no temamos, que estemos despiertos ante el ataque del enemigo, y nos asegura una sola cosa: ÉL VOLVERÁ.

Pensemos y reflexionemos las lecciones que Jesús nos ha dejado. Amarnos unos a otros, confiar de todo corazón que Él volverá, estar en Paz, recordemos ese Pacto de Amor que Él hizo con su propia sangre. Cristo nos vendrá a buscar para llevarnos con su Padre, con nuestro Padre. ¡No desistas! y recuerda que este Jueves Santo, el mensaje que Jesús nos deja es: Me voy, pero volveré con ustedes.


Una Amistad Sincera



Pues cuando Jesús murió, abrió la cortina que nos impedía el paso. Pero ahora Jesús está vivo, y por medio de él podemos acercarnos a Dios de un modo nuevo y distinto. Hebreos 10:20

Los seres humanos, tenemos distintas formas de comunicarnos entre nosotros. Muchas veces nos escribimos correos, nos comunicamos a través de las redes sociales, hablamos por teléfono o personalmente.

Sin embargo, a la hora de hablar personalmente con alguien, muchas veces no lo hacemos directamente. Es decir, ¿Alguna vez te ha pasado de decirle a un amigo/a “Oye, dile a Fulanito/a que le envío mis saludos”? o de decirle ”Si lo ves a Fulano dile que luego necesito pedirle un favor”.

Con Dios nos sucede algo parecido, déjame explicarte. A lo largo del Antiguo Testamento, podemos ver los siguientes nombres: Moisés, Josué, Samuel, David, Isaías, Jeremías, Daniel. La lista es larga, ¿Te resultan conocidos estos hombres?. Sí, ellos eran <profetas>.

Los profetas eran hombres escogidos por Dios, para hablar a Su pueblo por boca de ellos en Su nombre (Lucas 1:70). Dios se comunicaba con su pueblo de un modo <indirecto>, comunicaba su mensaje a través de éstos hombres para que quienes no eran profetas, conocieran la voluntad de su Dios.

Dios viendo que su pueblo le desobedecía y llegado el tiempo, decide enviar a su propio Hijo a este mundo (Gálatas 4:4). Cristo vino a salvarnos, a establecer una nueva comunicación entre nosotros y su Padre. Hebreos 10:20 <<Pues cuando Jesús murió, abrió la cortina que nos impedía el paso. Pero ahora Jesús está vivo, y por medio de él podemos acercarnos a Dios de un modo nuevo y distinto>>.

Ya el mensaje no nos iba a llegar por medio de profetas, nos iba a llegar por medio de su propio Hijo. Ahora tenemos una comunicación <directa> con nuestro Dios. Cristo es el único que puede llevarnos al Padre, Él es el Camino. (Juan 14:6). Hebreos 9:24 <<Porque Cristo no entró en el santuario hecho por seres humanos, que era sólo una copia del santuario verdadero. Cristo entró en el cielo mismo, y allí se presenta ante Dios para pedirle que nos perdone>>.

Sepamos aprovechar esta comunicación directa que tenemos con nuestro Dios. No hagamos como con nuestros amigos y digamos “Oye, dile a Dios de mi parte…” ¡Ya no!. Ve tú mismo hacia Dios por medio de Cristo, no tengas miedo, anímate. Él está esperando de ti UNA AMISTAD SINCERA.

Hebreos 10:22-23 <<Por eso, mantengamos una amistad sincera con Dios, teniendo la plena seguridad de que podemos confiar en él. Porque Cristo nos dejó limpios de pecado, como si nos hubiera lavado con agua pura, y ya estamos libres de culpa. Sigamos confiando en que Dios nos salvará. No lo dudemos ni un instante, porque él cumplirá lo que nos prometió.>>

La clave del éxito


Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?. Mateo 16:26

Conrad Hilton fue un gran empresario estadounidense, es conocido por su cadena de hoteles y su nombre está presente en muchos países alrededor del mundo. Cierta vez leí una frase que este hombre dijo, decía “El éxito parece estar relacionado con la acción. Las personas de éxito son activas. Cometen errores pero no se rinden.”

Aunque tengamos un distinto concepto de éxito del que Hilton tenía, esa frase tiene mucho de cierto. Por eso empezaremos por definir éxito.

ÉXITO no se trata de tener joyas o dinero; se trata de ser conocidos en el cielo. <<No os hagáis tesoros en la tierra…sino haceos tesoros en el cielo>> Mateo 6:19-20.

ÉXITO no se trata de tener una casa grande con muchas habitaciones; se trata de tener un lugar en la casa del Padre <<En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.>> Juan 14:2.

ÉXITO no se trata de ser conocido como el mejor empleado por tu jefe; se trata de ser reconocido como un Hijo por Dios. <<Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios.>> 1ra de Juan 3:1

ÉXITO no se trata de creerse perfecto; se trata de reconocer nuestros pecados, presentarnos con un corazón Humilde al Padre. <<Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.>> 1ra de Juan 1:9.

Entonces si El éxito parece estar relacionado con la acción. Las personas de éxito son activas. Cometen errores pero no se rinden”. ¡SEAMOS PERSONAS ACTIVAS!. Dejemos de esperar que Dios nos busque, busquemos nosotros a Dios. Levántate todos los días, ponte la meta de estar más cerca de nuestro Padre y empieza la carrera.

¡No te rindas!. Puedes equivocarte, puedes tropezar, pero no olvides que Dios estará allí para levantarte. Ser una persona EXITOSA, significa SER UN HIJO/A DE DIOS. Deja de estar parado con los pies en la tierra, emprende la acción en tu vida, busca agradarle a Dios en cada cosa que tú hagas.

<<Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?.>> Mateo 16:26. De nada nos sirve ganar el mundo, de nada nos sirve ser exitoso económicamente o ser conocido mediáticamente. ¡Pero qué hermoso es ser exitoso en el cielo!. Te invito a que junto a mí, des a conocer al mundo la clave del éxito, y ésta es: JESUCRISTO.

Amor Incondicional


Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. 1ra Juan 4:19

Creo que tanto tú como yo conocemos la definición de “condición”. A lo largo de la semana, inconsciente o conscientemente ponemos condiciones frente a diversas situaciones. Por ejemplo cuando prestamos algo a un amigo o amiga, a la larga esperamos que sea con la condición de que nos lo devuelva. Cuando vamos a la universidad o al trabajo también cumplimos ciertas condiciones que se nos imponen (desde hacer silencio, a no tirar papeles en el piso o respetarse unos a otros).

Ahora bien, ¿qué es el <amor condicional>?. Es un amor con condiciones. Nos han dicho nuestros amigos, nuestras parejas o gente cercana a nosotros “Te quiero porque se que puedo contar contigo”, “Te amo por como eres conmigo”, “Te aprecio mucho porque eres muy buen amigo”. No quiero que se mal interprete la palabra <condición> aquí, pero de algún modo el amor humano es CONDICIONAL. No amamos o queremos a alguien “porque sí”.

Cuando un amigo o nuestra pareja nos traiciona o se equivoca con nosotros, ese cariño que les tenemos ya no es el mismo. Inconscientemente si tú querías mucho a tu amigo, y éste se alejó de ti porque hizo otras amistades o por algún otro motivo, tú ya no lo quieres del mismo modo. Ese amor que le tenías era porque estaba cercano a ti, porque compartían cosas juntos, se escuchaban, se aconsejaban, se preocupaban el uno por el otro; cuando esto dejó de suceder, ese amor disminuyó.

En la primer carta de Juan capítulo 4:19 dice <<Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero>>. PORQUE Él nos amó primero. El ser humano nace con un vacío de Dios. Necesitamos buscarlo, amarlo, conocerlo, pero mucho antes de que nosotros existiéramos, Él YA nos amaba. Él nos amó primero, y por esa causa nosotros le amamos a Él.

La gran diferencia hermanos, es que el amor de Dios es INCONDICIONAL. Él no tiene condiciones para amarnos. Él no nos dice “Sólo te amaré si haces las cosas bien”. Claro que Dios quiere que le amemos y le seamos fieles, pero no nos lo pone como condición. Él con su amor provoca que nosotros le amemos con todo nuestro corazón sin tener que pedírnoslo. Él no te dice ÁMAME, Él te dice SÍGUEME. (Lucas 5:27).

En Romanos 5:8 <<Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.>> AÚN SIENDO PECADORES Dios nos AMA. Eso, sin lugar a duda, es un amor INCONDICIONAL. Los seres humanos no entendemos tal amor, está fuera de nuestro entendimiento. Cuando nos sentimos frente a una situación difícil, estamos débiles y muchas veces nos alejamos de Dios. Déjame decirte: Dios no se alejará de ti, ni en las cosas buenas ni en las cosas malas, puesto que su amor es INCONDICIONAL.

1ra Juan 4:16 <<Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él>>. Permanezcamos en el amor incondicional de Dios. Aún con nuestros errores, nuestros pecados y nuestro amor condicional, Amemos a Dios. Porque saber que Dios nos ama es producto de nuestra fe; sentir Su Amor por nosotros es producto de nuestra relación con Él.

Ciudadanos del Cielo


En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo. Filipenses 3:20

Hace unos días tuve que hacer unos trámites. Desde siempre he tenido la costumbre de cargar conmigo mi documento de identidad a donde sea que vaya, simplemente por si algo me sucediera allí figuran mis datos o muchas veces cuando debo pagar alguna compra o alguna factura, me lo suelen pedir para comprobar mi identidad.

Salí de mi casa, llegue al lugar donde debía hacer el trámite, me pidieron mi documento de identidad y ¿qué pasó? Me lo había olvidado. Justo el día que lo necesitaba, lo había olvidado en el cajón. Regresé a mi casa y ya volví al otro día con el documento en mi mano.

¿A qué quiero llegar con esto? A que ese simple hecho me hizo reflexionar. En 2da a los Corintios 5:17 podemos leer <<De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.>>. Cuando hemos aceptado a Cristo en nuestro corazón como nuestro Señor y Salvador, nuevas criaturas somos, tenemos una IDENTIDAD nueva.

Ya esa vieja identidad, no está más, el Espíritu de Dios se ha movido en nosotros y nos ha hecho nuevos. Y a esto me refería con la anécdota que les he contado: ¡Esta nueva identidad NO podemos olvidarla guardada en un cajón!. No podemos ser Cristianos sólo en la Iglesia o dentro de nuestra casa. No podemos utilizar esa identidad sólo cuando queremos.

Dios nos dio esta nueva identidad en Cristo, y nos hizo directa y firmemente <Ciudadanos del Cielo>. Nuestra identidad terrenal ya no tiene poder sobre nosotros.

En algunos países está permitido poseer algo que se llama <doble ciudadanía>, eso significa que tu eres ciudadano del país en el que naciste pero por medio de trámites, también puedes ser ciudadano de otro país. En el Reino de Dios tal cosa NO puede suceder. Tu no puedes ser Ciudadano del Cielo y al mismo tiempo ser Ciudadano del mundo. No podemos tener una identidad terrenal y otra espiritual.

¿Tienes esta nueva IDENTIDAD guardada en un cajón? Invito a que la saques de allí, quítale el polvo y sé valiente al llevarla contigo. ¡Alégrate de ser un Hijo de Dios y de ser un Ciudadano del Cielo!. Allí nuestro Salvador nos espera, para gozar junto a Él las maravillas de nuestro Padre.

¡Dios nos habla!



Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios; pero el hombre no entiende… Entonces revela al oído de los hombres, y les señala su consejo. Job 33:14-16

Hace algún tiempo, escuché un cuento que trataba sobre cómo Dios nos hablaba y nosotros no lo notábamos. Lo he buscado para compartirlo con ustedes, y que entiendan a lo que me refiero:

“Un hombre susurró: Dios, ¡habla conmigo! y un ruiseñor comenzó a cantar, pero el hombre no oyó. Entonces el hombre repitió: Dios, ¡habla conmigo! y el eco de un trueno se oyó, mas el hombre fue incapaz de oir. El hombre miró alrededor y dijo: Dios ¡déjame verte! y una estrella brilló en el cielo, pero el hombre no la vio. El hombre comenzó a gritar: Dios, ¡muéstrame un milagro! y un niño nació, mas el hombre no sintió el latir de la vida. Entonces el hombre comenzó llorar y a desesperarse: Dios, tócame y déjame saber que estás aquí conmigo... y una mariposa se posó suavemente en su hombro. El hombre espantó la mariposa con la mano, y desilusionado continuó su camino, triste, solo y con miedo, sin darse cuenta de que tenía los ojos y el corazón cerrados.”

En ese entonces, cuando escuché esta historia, no podía entender cómo era que Dios podía manifestarse y hablarnos de distintas formas. Yo pensaba que Dios no podía hablar conmigo. No creía que eso fuera posible. Déjame decirte algo: Sí, es posible.

¿No te ha pasado que has leído un versículo y has dicho “Este pasaje es justo lo que necesitaba en este momento de mi vida por el cual estoy pasando”? ¿No te ha pasado que has escuchado una prédica o has escuchado a algún líder o pastor hablar y has dicho “Siento que me está hablando a mi”? ¿No te ha pasado que has escuchado una canción y te ha dejado sin palabras?

En todas esas situaciones, aunque no lo notemos muchas veces, ¡Dios nos habla!. En el libro de Job está escrito <<en una o en dos maneras habla Dios; pero el hombre no entiende>>. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que Dios tiene distintas formas por las cuales quiere comunicarse contigo. No nos habla a todos de la misma manera, a algunos nos habla por las experiencias por las cuales pasamos, a otros nos habla por medio de otras personas, por reflexiones o por canciones y a todos nos habla por medio de la Biblia.

Dios quiere hablarte, quiere aconsejarte, quiere que lo escuches. Si no sabes cómo actuar o qué decir frente a una situación, escucha a Dios. Él te dirá cuál es su Voluntad y te dirá que hacer. No dudes de que Él te responderá. <<Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento, y echada de una parte a otra.>> Santiago 1:5-6

Pide con fe, y Dios te dará sabiduría y entendimiento. ¡Confía en que Dios está hablándote en todo momento! Abre tu corazón y disponte a escucharlo.